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Isabel Allende: “...Les aseguro que el día que Cuba crea que EEUU no atacará al país, ese día será el comienzo del fin de la Revolución cubana.”

Isabel Allende: “...Les aseguro que el día que Cuba crea que EEUU no atacará al país, ese día será el comienzo del fin de la Revolución cubana.” La Pedrada.
30-11-2003.
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Fue el pasado jueves 27 de noviembre a las 19:30 en el Ateneu Barcelonés, Barcelona, que se desarrolló bajo el nombre de “La nueva geopolítica de EEUU: Hoy Irak, mañana Cuba...” la conferencia ofrecida por la Ilma. Sra. Isabel Allende, embajadora de la República de Cuba, Carlos París, catedrático de Ética de la Universidad Autónoma de Madrid(UAM) y Mateu González, sociólogo.

Mateu González, en un discurso matizado por la denuncia, profundizaba en su ponencia sobre los últimos ataques de los medios de información contra Cuba. Analizaba la cantidad de artículos que salen publicados “casi diariamente”, día sí y día también, en uno de los diarios que significó durante mucho tiempo un material de referencia para el pensamiento y personas de “izquierdas” en España, El País, donde a la hora de analizar el asunto cubano cae en el servilismo a intereses de una política marcada de manera abierta por las agrupaciones anticubanas. Del mismo modo se refirió a “El Periódico” donde igualmente se le da voz al seudo-análisis político cuando de la Revolución cubana se trata, sin dejar de mencionar el dominio que el mismo ocupa en los espacios televisivos que se dedican este tema. La seriedad, la honestidad y el análisis de rigor son los grandes ausentes en los debates sobre Cuba.

Todo ello en su conjunto deja clara cuál es la postura, no sólo de los magnates que nos venden la información, sino también del gobierno español ante los grupos “anticastristas” radicados en su mayoría en Miami, Florida. Mateu recordaba que para nadie es secreto ya que estos grupos fueron quienes financiaron las dos campañas electorales de José María Aznar, actual presidente de España.

Por otro lado, las palabras de Carlos París nos llegaron desde la postura del crítico. “Si me lo permiten, yo quisiera empezar haciendo una breve crítica al título de la conferencia que nos reúne hoy aquí...”, de esta forma comenzaba planteando que geopolítica es un término que en el orden académico queda muy bien, pero que en este caso prefiería llamarle “el actual histerismo de EEUU”, nada nuevo en el programa expansionista de los EEUU porque “sus principios ya estaban trazados desde la doctrina Monroe.” París recalcó su preferencia por el uso del término de “administración” cuando habla de la política estadounidense, ya que sería injusto mezclar con ella al pueblo norteamericano, bastante solidario con muchos países y en especial con Cuba. Exponía, entre la ironía y la sana jocosidad, el recorrido que han hecho los gobiernos estadounidenses, tanto con demócratas y republicanos (financistas y petroleros), desde la mentada doctrina, sobre países de Latinoamérica, África, Medio Oriente y Asia para la implantación de los monopolios y las grandes trasnacionales que se encargarán de chupar los recursos naturales de estos, ya que de otra manera no es posible mantener toda la súper demoledora infraestructura del Imperio. El ponente despejó toda duda sobre la verdadera razón de la presencia de EEUU en Irak, revelando que “si le hicieron la guerra a este país no era porque tuviera armas de destrucción masiva, sino porque estaban seguros de que no las tenía. De lo contrario no la hubieran hecho.” El petróleo es el móvil del delirio de la actual administración de la Casa Blanca.

Sobre a la otra parte del título de la conferencia, “...Hoy Irak, mañana Cuba”, París dijo no creer en ninguna posible intervención militar de EEUU contra Cuba, ya que Casa Blanca conoce muy bien que no se enfrentaría a Irak ni Afganistán, sino a un país que cuenta con un potencial en preparación militar de su ejército muy elevado, lo mismo que su pueblo, que es en definitiva la verdadera y única arma de destrucción masiva. No obstante, “la administración estadounidense si hará todo lo posible por ahogar a la Revolución cubana” dado el alto compromiso contraído con la mafia de Miami, “el exilio cubano, que en mi opinión” –dijo- “no es exilio ni tiene nada que ver con esta denominación”, resaltando así la enorme distancia de existe entre éste y el “glorioso exilio español”. Para ser más precisos “yo creo que habría que llamarles los huidos o los forajidos... no sé, pero habría que buscarle otra palabra que les defina mejor.”

Por su parte Isabel Allende, embajadora de la República de Cuba, en su intervención dijo estar de acuerdo con una parte de la observación que hizo el filósofo Carlos París cuando se refería a la posibilidad de un intervención militar de EEUU contra la isla: “Porque es cierto que el ejército en Cuba posee un alto potencial de preparación militar, y nosotros los cubanos estamos preparados para lo llamamos la guerra de todo el pueblo”, razones profundas que el gobierno norteamericano seguramente no pierde de vista. También dijo que pese al elevado número de muertes en la población cubana que causaría una guerra semejante, por la evidente la superioridad armamentística de EEUU respecto a Cuba y a cualquier país, “...las bajas de ellos también serían incontables”. Pero al mismo tiempo Allende acotaba las palabras de C. París en cuanto a lo de la imposibilidad de una intervención militar. Recordaba que si bien es cierto que el Secretario de Estado Collin Power dijo que los EEUU no tiene pensado ninguna acción de tipo militar contra Cuba, el mismo añadió la coletilla del “por ahora”, redondeando así su sentencia. “Por tanto...” –señaló Isabel- “permitirse un margen de confianza al respecto sería el error más grande que podría cometer la dirección del gobierno cubano (...) Les aseguro que el día que Cuba crea que EEUU no atacará al país, ese día será el comienzo del fin de la Revolución cubana.”

La embajadora también hizo una larga pero precisa exposición de números que delatan la bestial (in)diferencia en pleno siglo XXI de los países desarrollados respecto a los más pobres: “Somos 6400 millones de habitantes en el planeta, 82 millones nacen cada año, 825 millones pasan hambre, 1200 millones están sumergidos en la más extrema pobreza, 95 millones, es decir, el 18 % de los pobres son indigentes, 854 millones son analfabetos, 2400 millones no tienen derecho a la sanidad, 40 millones están enfermos de SIDA, 500.000 niños están ciegos por falta de Vitamina A, etc...”. Así hablaba Isabel de un modelo de mundialización o globalización que sólo está programado para 2000 o 3000 millones de personas, y que deja clarísimo el distanciamiento irreconciliable entre unos y otros sin posibilidad alguna para futuras soluciones. Ejemplo de ello es el continente africano, donde las posibilidades de salvación ni siquiera son mínimas. Destacó a su vez la labor que en muchos de estos países, profundamente pobres, realizan profesionales cubanos sin gustar ningún tipo de privilegios sobre las personas para las cuales están trabajando. Resaltó el caso de Haití, donde “hay más médicos cubanos que haitianos, porque la mayoría de ellos (haitianos), cuando se gradúan, se van para los EEUU...”. Allende señalaba, sin ánimo de alentar el desánimo (valga la redundancia) o el pesimismo, que la única manera de que el mundo no caiga en el abismo que se le viene encima es que haya una revolución de conciencia en los países desarrollados, es decir, en Norteamérica y Europa, que les implique directamente ya que estos son los principales devoradores del llamado “tercer mundo”.

En medio de todo este desequilibrio homicida y del “histerismo de la Casa Blanca”, como se le ha llamado a la “geopolítica de la administración Bush” durante la conferencia, está Cuba tan abatida como siempre por todos los flancos en una flagrante y abierta guerra mediática, que se ha recrudecido más desde el atentado pertrechado contra uno de los símbolos de poder más conocidos del mundo: Las Torres Gemelas. ¿El objetivo?, el mismo que se ha usado contra dos países agredidos: satanizar.

Es evidente de que el mundo cambió después de los atentados del 11 de septiembre como incuestionable es que han sido los EEUU quienes han trazado la línea del actual escenario mundial. “Quiero dejar bien claro que Cuba condena este acto terrorista como cualquier otra maniobra de asesinato de esta índole, porque si algún país hay que sepa muy bien lo que es ser víctima del terrorismo de todo tipo es Cuba” -matizó la embajadora Isabel Allende al mismo tiempo que denunciaba que era precisamente EEUU quienes más han favorecido y difundido la fórmula terrorista en el planeta-. En este sentido la misma calificó que el bloqueo que EEUU le tiene planteado al pueblo cubano es indudablemente uno de los actos terroristas más perpetuados de la historia, “...¿O es que privar de alimentos, medicinas (...) por más de 40 años a 11 millones de personas, además de sabotear todos sus actividades diplomáticas y de comercio con otros países no es también terrorismo?”. No obstante a ello Cuba resiste “...y seguirá resistiendo porque sabe que está en juego su derecho a la autodeterminación y su propia soberanía”, de esta manera terminaba su coloquio dando respuesta a la última pregunta que le hiciera uno de los presentes al acto sobre lo qué pasaría en Cuba en un futuro escenario en el que Fidel ya no estuviera al frente de la dirección del gobierno cubano.

Después del acto de conferencias, hubo una cena en honor a la embajadora Isabel Allende, a la que asistieron diplomáticos consulares y personalidades de la política y de la solidaridad con Cuba. Gritos de: ¡Viva Fidel!, ¡Cuba sí, yankis no!, ¡Patria o Muerte!, etc... se hicieron presentes durante la velada.

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